| Trastornos por estrés post-traumático: otras cicatrices de la violencia |
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Ella sabe que esta noche, al igual que las noches de los últimos dos años, volverá a revivir, mientras duerme, las terribles circunstancias en las que perdió a su esposo. De nuevo volverán a su mente el auto en el que viajaban los dos y que ella conducía, el semáforo en rojo, la camioneta verde que se les atravesó, el golpe, los gritos, el dolor y el despertar en un hospital con la trágica noticia de que Andrés ya no estaba con ella. Como cada noche se despertará gritando, empapada en sudor y con la certeza de que nunca volverá a subirse a un auto y mucho menos conducirlo. Revivir repetidamente esta pesadilla o cualquier otro acontecimiento igual de doloroso, es lo que científicamente se conoce como trastorno por estrés postraumático. Entre los acontecimientos traumáticos que pueden originar un trastorno por estrés postraumático se incluyen, aunque no de forma exclusiva, los combates en el frente de batalla, ataques personales violentos (agresión sexual y física, atracos, robo de propiedades), ser secuestrado, ser tomado como rehén, torturas, encarcelamientos como prisionero de guerra o en campos de concentración, desastres naturales o provocados por el hombre, accidentes automovilísticos graves, o diagnóstico de enfermedades potencialmente mortales. Al igual que le sucede a Clara, las personas que padecen este trastorno terminan evitando todo lo que se relaciona con el acontecimiento traumático. En este caso, los autos y manejar. Cuando se presenta este tipo de trastorno, es frecuente que la persona reviva durante el día el episodio traumático; es decir, lo ve pasar ante sus ojos como si fuera una película. En este trastorno puede incluirse la amnesia total de un aspecto puntual del acontecimiento traumático y el ausentarse mentalmente del mundo exterior, situación conocida como «embotamiento psíquico». De igual manera, el individuo puede manifestar "anestesia emocional", es decir, una marcada disminución del interés por participar en actividades que antes le resultaban gratificantes, una sensación de alejamiento de los demás, o una disminución de la capacidad para sentir emociones, especialmente las que hacen referencia a la intimidad, ternura y sexualidad. El sujeto con este trastorno padece constantemente síntomas de ansiedad , entre los que cabe mencionar la dificultad para conciliar o mantener el sueño, que puede deberse a pesadillas recurrentes donde se revive el acontecimiento traumático, hipervigilancia , respuestas exageradas de sobresalto, irritabilidad o ataques de ira, dificultades para concentrarse o ejecutar tareas . Los individuos con trastorno por estrés postraumático no están locos como muchos pueden creer; sin embargo, pueden sentirse amargamente culpables por el hecho de haber sobrevivido cuando otros perdieron la vida. |
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Llega la noche y con ella el momento de tomar un merecido descanso después de un largo día de trabajo. Es así para muchos, menos para Clara.