| Anorexia y bulimia, Un Peligroso Culto a la Belleza |
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Cualquiera que fuera el resultado de su evaluación siempre terminaba por rechazarlo. De esta manera la salud y la vida misma de Carolina se fueron deteriorando progresivamente ante la mirada atónita e impotente de sus familiares y allegados. No prestaba ninguna atención a las advertencias que le hacían. Cada vez que se asomaba al espejo Carolina siempre se veía gorda, aunque en realidad pesaba un 15% menos de lo que debería, según su edad y su contextura. Pasara lo que pasara ella se seguía considerando gorda, cuando las demás personas la veían cada vez más semejante a un esqueleto. Pero los problemas no paraban allí. La joven dejó de mestruar, su crecimiento se detuvo y presentó complicaciones renales y hepáticas. Además, no pudo seguir asistiendo a clases pues cada vez tenía menos fuerza y sus relaciones familiares e interpersonales se menoscababan. Sin embargo, nada le importaba; la percepción distorsionada de su imagen corporal le impedía consumir cualquier tipo de alimentos, pues consideraba que si lo hacía se engordaría aún más En las últimas tres décadas se han producido cambios significativos en los estándares de belleza femenina. Actualmente la figura delgada es considerada como el prototipo ideal de belleza. De este modo, entre más delgada sea una mujer, más atractiva y bella es ante los ojos de los demás. Lamentablemente, este cambio en el concepto de la belleza ha traído como consecuencia un afán obsesivo por parte de la mujer por perder peso, produciéndose a su vez un dramático aumento tanto en los índices de depresión como en los denominados trastornos de la alimentación, conocidos científicamente como bulimia nerviosa y anorexia nerviosa. Este último trastorno era el que padecía Carolina. De acuerdo con las estadísticas, el 5% de las anoréxicas mueren, la mitad de ellas por causa de problemas médicos y la otra mitad por suicidio, como ocurrió lamentablemente con Carolina. Sus obsesión por estar delgada fue más fuerte que sus ganas de seguir viviendo. El segundo tipo de trastorno de la alimentación es el de bulimia nerviosa, representado por el caso de Milena. Milena tenía muchos problemas con su autoestima, buscaba afanosamente ser aceptada por los demás y encajar en los estándares sociales que rigen hoy en día, especialmente en los que tienen que ver con la belleza femenina. Aunque tenía un peso normal para su edad y contextura, Milena se sentía infeliz pues su cuerpo no se asemejaba en nada al que a diario exhibían en los medios de comunicación las más famosas actrices y modelos. Milena creía que la razón por la cual no era muy popular entre sus allegados era su supuesta gordura. Debido a esto desarrolló una preocupación exagerada con su figura y con su peso, la cual la llevó a iniciar un régimen de dietas exageradas. Sin embargo, el hambre que estas dietas le provocaban, le impedía controlar sus ganas de comer. De esta manera se iniciaban episodios de glotonería tan grandes que Milena llegaba a consumir hasta 5.000 calorías, en un período de tiempo muy corto, aproximadamente dos horas. No era raro ver a Milena sentada en un restaurante comiendo toda clase de comidas ricas en harinas y grasas, rematando con una larga fila de variados postres. Para compensar esta violación dietética que le generaba sentimientos de culpa, de depresión y de inseguridad, nuestra protagonista utilizaba laxantes, purgantes o el vómito, sin darse cuenta que nada de esto la ayudaba de verdad a eliminar de su cuerpo el exceso de comida ingerida. De acuerdo con los médicos, este es un mito muy extendido entre las mujeres que presentan bulimia nerviosa. Es necesario aclarar que el vómito, laxantes y los purgantes no garantizan evacuar del cuerpo los excesos de comida, pues una buena parte de los alimentos se queda en el estómago de todas maneras. Este ciclo de comer excesivamente y vomitar se repetía indefinidamente con Milena, pues la mujer que presenta bulimia nerviosa se debate entre un terrible conflicto: de un lado su deseo obsesivo de permanecer delgada más que lo permitido por su contextura y de otro, su incapacidad para cumplir una dieta tan rigurosa. Los problemas de salud tampoco se hicieron esperar. La dentadura de Milena progresivamente se fue deteriorando debido a los ácidos que contiene el vómito. Sin embargo, lo peor fue la falla cardiaca que presentó la joven, debida a los bajos niveles de potasio que presentaba su organismo gracias a la deshidratación. Las personas que presentan bulimia nerviosa también pueden sufrir una ruptura gástrica por exceso de comida. Indudablemente quienes presentan trastornos como la bulimia o la anorexia, tiene dificultades más allá de lo individual, pues se ven afectadas sus relaciones interpersonales, sexuales, familiares, académicas o laborales Sin duda, Milena estuvo al borde de la muerte; pero esta circunstancia la hizo reaccionar, concientizarse de que tenía un problema muy grave y que debía buscar ayuda profesional. |
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"Nunca se está lo suficientemente delgada". Esta fue la premisa que guió la vida de Carolina desde que cumplió los 14 años. Cada vez que alguien le ofrecía cualquier alimento, mecánicamente en su mente calculaba cuantas calorías podría tener, cuantos gramos la harían engordar y, principalmente, en dónde.